sábado, 10 de enero de 2015

DISEÑO

La terminal tendrá seis pistas que podrán funcionar de forma simultánea. Con esto se busca poder atender hasta 120 millones de pasajeros al año.

Tendrá una sola terminal a diferencia del actual AICM, que tiene dos, y su diseño tiene la forma de una X e incluye elementos de la simbología nacional: el águila, el nopal y la serpiente del escudo nacional, así como un sol.
La X —que hace referencia a la palabra "México"— es considerada una forma eficiente para extender el número de puertas de embarque, y se usa en otras terminales como las de Abu Dhabi, en Emiratos Árabes Unidos, Nairobi, en Kenia, y la de Incheon, en Corea del Sur.

El techo de entrada evocará al águila con sus alas abiertas en vuelo, un jardín de cactáceas recibirá a quienes lleguen a la terminal y la vía de acceso se construirá con elementos que simbolicen a la serpiente.

"Hemos concebido un espacio cuya estructura se vinculará con la esencia de nuestro pasado y que nos proyectará al futuro. Se convertirá en la puerta de acceso a México", confió el arquitecto mexicano Fernando Romero, uno de los responsables del proyecto. “Es una escultura que se extiende", dijo al respecto el arquitecto británico Norman Foster, socio de Romero para esta obra. Dentro del gobierno federal, el encargado de supervisar el desarrollo del proyecto será Manuel Ángel Núñez Soto, exgobernador del estado de Hidalgo (1999-2005) y militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), al igual que Peña Nieto.

FECHA DE SU CONSTRUCCIÓN

Se planea que la primera etapa del nuevo aeropuerto comience a construirse en 2015 y que esté lista para 2020, con tres pistas con operación simultánea y capacidad para atender a más de 50 millones de pasajeros anuales en 550,000 operaciones. La conclusión de la etapa final es decir, cuando estén listas las seis pistas y pueda atenderse a los 120 millones de pasajeros previstos aún no tiene fecha.

El proyecto fue pensado como una obra transexenal, planteada con una "capacidad de expansión conforme a las necesidades de desarrollo" del país, esto es, con un programa progresivo alineado con el crecimiento de la demanda. Se calcula que logrará atender las necesidades aeroportuarias del país por los siguientes 50 años.


Aún no está claro cómo será la transición entre el actual y el nuevo aeropuerto. Especialistas consultados por la revista Obras indicaron que si las dos terminales operaran simultáneamente, se podrían presentar problemas por el espacio aéreo, aunque existen opciones como usar uno para la recepción y envío de operaciones al otro como complemento, o coordinar con un solo control aéreo a los dos aeropuertos asignando pistas sin traslapes.

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