La terminal tendrá seis pistas que
podrán funcionar de forma simultánea. Con esto se busca poder atender hasta 120
millones de pasajeros al año.
Tendrá una sola terminal a
diferencia del actual AICM, que tiene dos, y su diseño tiene la forma de una X
e incluye elementos de la simbología nacional: el águila, el nopal y la
serpiente del escudo nacional, así como un sol.
La X —que hace referencia a
la palabra "México"— es considerada una forma eficiente para extender
el número de puertas de embarque, y se usa en otras terminales como las de Abu
Dhabi, en Emiratos Árabes Unidos, Nairobi, en Kenia, y la de Incheon, en Corea
del Sur.
El techo de entrada evocará al
águila con sus alas abiertas en vuelo, un jardín de cactáceas recibirá a
quienes lleguen a la terminal y la vía de acceso se construirá con elementos
que simbolicen a la serpiente.
"Hemos concebido un espacio
cuya estructura se vinculará con la esencia de nuestro pasado y que nos
proyectará al futuro. Se convertirá en la puerta de acceso a México",
confió el arquitecto mexicano Fernando Romero, uno de los responsables del proyecto.
“Es una escultura que se extiende", dijo al respecto el arquitecto
británico Norman Foster, socio de Romero para esta obra. Dentro del gobierno
federal, el encargado de supervisar el desarrollo del proyecto será Manuel
Ángel Núñez Soto, exgobernador del estado de Hidalgo (1999-2005) y militante
del Partido Revolucionario Institucional (PRI), al igual que Peña Nieto.
FECHA DE SU CONSTRUCCIÓN
Se planea que la primera etapa del
nuevo aeropuerto comience a construirse en 2015 y que esté lista para 2020, con
tres pistas con operación simultánea y capacidad para atender a más de 50
millones de pasajeros anuales en 550,000 operaciones. La conclusión de la etapa
final es decir, cuando estén listas las seis pistas y pueda atenderse a los 120
millones de pasajeros previstos aún no tiene fecha.
El proyecto fue pensado como una
obra transexenal, planteada con una "capacidad de expansión conforme a las
necesidades de desarrollo" del país, esto es, con un programa progresivo
alineado con el crecimiento de la demanda. Se calcula que logrará atender las
necesidades aeroportuarias del país por los siguientes 50 años.
Aún no está claro cómo será la
transición entre el actual y el nuevo aeropuerto. Especialistas consultados por
la revista Obras indicaron que si las dos terminales operaran simultáneamente,
se podrían presentar problemas por el espacio aéreo, aunque existen opciones
como usar uno para la recepción y envío de operaciones al otro como
complemento, o coordinar con un solo control aéreo a los dos aeropuertos
asignando pistas sin traslapes.

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